16 febrero, 2015

Deuda y déficit públicos.

Generalmente el volumen de la deuda pública de un país se expresa en forma de porcentaje sobre el volumen del Producto Interior Bruto (P.I.B.). De este modo se quiere significar cuál es la importancia de la deuda en relación a la magnitud de la economía total, lo que se produce en un año en un determinado país. Puede ser una deuda pequeña en volumen, pero en relación con una economía pequeña puede ser muy importante, o puede ser una deuda muy grande en relación a una economía voluminosa y no ser tan significativa. Grecia y Alemania, por ejemplo. La deuda griega es de casi el 175% de su producto y sube algo más de 300.000 millones de euros y la alemana sólo es algo más del 75% del P.I.B., pero sube más de 2,15 billones de euros.


Según los datos que facilita Eurostat (todos los datos de ahora en adelante están sacados de esta fuente) a finales del 2013, supongo que pronto ya incorporarán las del 2014, los países de la U.E. que tenían un endeudamiento público de más del 75% del P.I.B. eran los siguientes, ordenados por importancia de esta relación:





Claro que esto no nos indica cuál es el volumen de deuda de cada uno de ellos. Generalmente esto no se pone de manifiesto puesto que siempre se quiere indicar su capacidad de pago que pretende estar expresada en la relación con el P.I.B. que he expuesto antes. Pero vale la pena tenerlo presente, al menos para saber las magnitudes. Por orden de su volumen es el siguiente, también de los mismos anteriores países que tienen un porcentaje significativo de deuda sobre el P.I.B.:






Lógicamente los países con un gran peso económico y con mucha población son los que están por delante. 


En relación a esto último, la población, la división de la deuda total entre la población nos da el que le tocaría a cada ciudadano/a de cada uno de este países, independientemente de que sean más o menos ricos. El orden per cápita es el siguiente:






Los cuadro y las gráficas anteriores nos dan la situación actual (la última conocida del 2013). Pero, ¿Cuál ha sido la evolución de esta magnitud para llegar hasta aquí? Los datos presentados por Eurostat arrancan de 1995 y están en términos corrientes, es decir en euros de cada año, sin tener presente la corrección de la variación de los precios. Si cogemos sólo los cinco principales países en volumen de la deuda desde 1995 y tomamos por referencia (índice=100) el volumen que tenía Alemania en 1995, la evolución viene en el cuadro y la gráfica siguientes:







Tomar como punto de referencia Alemania en 95 no va mal puesto que aquel país entonces estaba haciendo el esfuerzo de digerir la incorporación de la Alemania del Este (la RDA) con todo lo que representó desde el punto de vista de las ayudas públicas y del déficit que creó. Bien, en aquel momento, 1995, el volumen de la deuda italiana ya era de 99,5% de la alemana, la francesa del 64,3%, la del Reino Unido del 41,5% y la española del 27,7%. Pasados casi 20 años, ¿cómo ha evolucionado aquella magnitud? Bueno, ahora el volumen de la deuda alemana se ha multiplicado por dos, la italiana prácticamente también, la francesa casi por tres (2,8), la del Reino Unido por cuatro y la española por algo más de tres veces (3,2).


Lo que sí hay de destacar es que en este periodo -donde hubo buenos momentos para la economía y de peores, los recientes- prácticamente nunca el volumen total de la deuda de estos cinco países ha disminuido, excepto en el Reino Unido en 2007. ¿Qué ha pasado pues para que esto haya sucedido de esta manera? Pues que nunca las economías públicas de estos países han producido superávits que se destinaran a enjugar la deuda y por lo tanto, en los años deficitarios ésta iba subiendo. El mercado de la deuda pública así ha devenido un mercado de refinanciación de la deuda existente contraviniendo la teoría keynesiana de contrarrestar el ciclo económico.


Ahora que se habla de devolver la deuda podemos preguntarnos: ¿Se puede pagar nunca este volumen de deuda, ya sea por los alemanes o por los griegos? Me parece que realmente no. ¿Esto quiere decir que se convertirá en una deuda perpetua escondida en continuadas y sucesivas refinanciaciones? Seguramente. Entonces, ¿dónde está el problema si no se pagará nunca por nadie? Primero, en la capacidad y voluntad de los mercados prestamistas de continuar este juego. Pueden no querer seguirlo, por ejemplo pidiendo el cumplimiento de los vencimientos establecidos, pero con riesgo de que los deudores no cumplan, porque no pueden cumplir. En este caso, quizás es más sensato ir manteniendo la pelota como si no pasara nada y convertir la deuda en perpetua de facto. El segundo problema está en el coste de esta deuda, el interés exigido por el préstamo, en el que cada país puede tener su correspondiente prima de riesgo. No parece que hoy tenga que ser un especial problema para los países de la U.E. si ésta se va dotando de mecanismos comunitarios conjuntos. Y llegamos al tercer problema, que es el real: ¿Pueden los países ir incrementando indefinidamente este volumen impagable a base de pedir continuadamente más recursos ya que que sus finanzas están permanentemente desequilibradas por el lado de los gastos? ¿Hasta cuándo, aun en coyunturas desfavorables (de bajo o nulo crecimiento) como las actuales, podemos mantenerse los déficits públicos? ¿Hasta cuando se mantendrá la cabeza escondida como el avestruz ante el peligro sin afrontar el problema real?

Este es el problema de los griegos hoy y de todos, todos, los países europeos también. A guisa de ejemplo, la corrección en 2011 del artículo 135 de la Constitución española sólo fue un “apaño” para continuar el juego, o atrasarlo hasta el 2020, sabiendo que vete a saber qué pasará entonces, y mientras se había ganado el mantenimiento de la confianza para continuar la pelota una temporada más.


Los griegos, el nuevo gobierno griego, han abierto el debate negándose a continuar el mecanismo establecido hasta ahora de hacer la corrección hacia la estabilidad presupuestaría tal como se ha venido preconizando desde las instituciones financieras internacionales. ¿Se saldrán con la suya? ¿Serán capaces todos juntos de encontrar una salida diferente a la que hasta ahora se ha determinados como única? El problema no es la deuda existente, que nunca pagará nadie. El problema es el déficit que habrá que gestionar de otra manera de cómo se ha venido haciendo hasta hoy, y no vale mirar sólo por el lado de los gastos, que también, sino sobre todo por el de los ingresos, pero no de los ingresos de los que ya están pagando, sino de los que no quieren pagar. ¿Serán las clases adineradas conscientes de que tienen que contribuir al mantenimiento de la colectividad, o tanto les da el estallido social (y económico) que se divisa?


16 de febrero.

07 octubre, 2014

Saliendo de la niebla.




Poco a poco, paso a paso, vamos saliendo de la niebla. Esto se va clarificando y decantando. De los que aprobaron la Ley de Consultas, que ya no eran todos, enseguida se descolgó uno, el PSC, diciendo que el “proceso” no estaba apoyado por la Ley. Ahora, un miembro de la Comisión de Control –el propuesto por ICV- dice que esto no va, que no hay garantías democráticas en el “proceso” y se retira. ¡Cuánta ingenuidad!

Mientras, los que siguen empecinados van gesticulando siendo muy cuidadosos sin embargo de no dar ningún paso administrativo en falso. Propaganda de cara a la galería. Que si retomamos el anuncio publicitario, recortándolo y en negro. Que si publicamos un acuerdo sin fijar la fecha del comienzo de su vigencia. Que si hacemos reuniones clandestinas no publicadas. Que si ponemos en marcha un registro por si hace falta confeccionar un cuerpo electoral ...

Todo sea para pretender que todo va, para ganar tiempo. Y el tiempo corre, queda poco, algunos días. ¿Y cuándo se acabe el tiempo? Bueno, ya nos inventaremos algo para continuar entreteniendo al personal.

La próxima criba tocará al Gobierno. Los departamentos de Presidencia (que tiene que implementar el “proceso”) y de Gobernación (que tiene los elementos para hacer cumplir el orden: els mossos) están en manos de Unió!

Quizás dentro de poco nos dirán que como que ahora no se puede hacer la consulta ya  se hará más adelante, cuando sea posible... Y el que días pasa, tiempo empuja.

Llegará el día en que se decantarán los partidarios de la revuelta de los que no la quieren. Los caminantes hacia no se sabe dónde se irán reduciendo. Habrá que ver cuántos quedarán, con qué ánimo y con qué determinación. Quedará claro que el viaje a Ítaca todavía no ha llegado a su fin, que quizás todavía estamos en la cueva de Polifemo, que habrá que superar este escollo y volver a embarcarse para hacer una nueva etapa. Si nunca llegamos a la isla seremos muy ricos con lo que nos habrá dado la travesía, ... !y calvos!

En Galicia, la “Santa Compaña” desapareció con la electrificación rural. El tiempo y las circunstancias ayudan a desvanecer la niebla.


7 de octubre.

02 junio, 2014

La hora de los radicales. ¿El fin de la Transición?


Hace veinte años, el continuado goteo de noticias que salpicaban el sistema político era un suplicio. Hay que recordarlo: Desde el jefe de la Guardia Civil al Gobernador del Banco de España salían en los diarios como malhechores, lo eran. La pinza política, el sindicato del crimen periodístico, la crisis económica post- olímpica, el Gobierno del momento desgastado al máximo. Bien, aquello pasó, hubo cambios, la economía se enderezó, nos rehicimos y vivimos una etapa de cierta tranquilidad.
Ahora, parece que volvemos a aquellos tiempos. Volvemos a estar instalados en un Cafarnaúm. Parece. Rápidamente hay gente que sale en tromba a certificar el final de la Transición, a pedir a gritos su superación y la construcción -de verdad, dicen- de una auténtica democracia. Quizás sí que tienen razón, desde sus posiciones, evidente. Pero, ¿sus posiciones son las que quiere la mayoría de la población, y además, son las más convenientes para la mayoría de la población?
La transición fue un pacto entre lo que se moría solo y lo que nacía sin fuerza. La Dictadura se iba por decrepitud pero no por el empuje de la democracia. Había que encontrar una salida para ambas, para los que se iban y para los que venían. Hubo un pacto: la Constitución del 78. ¿Está superado aquel pacto? Para los que no estaban, o no participaron o perdieron, tanto de un lado como del otro, sí. Según ellos, los hechos lo demuestran. ¿Más ahora que hace veinte años? Es lógico que los que no se sienten suyo aquel pacto lo denuncien y exijan una nueva salida. Ahora bien, ¿tienen la fuerza suficiente para imponerse sin levantar reacciones en contra?
Es inaudito que crecidos por los recientes resultados electorales hayan quienes clamen y proclamen la inminencia del cambio. ¿El 8% del 45% del cuerpo electoral, es una gran fuerza? Llamativa quizás sí, por sorpresiva, ¿real? Hombre, desde el punto de vista leninista... Pero las revoluciones como se hacían en el siglo XX no sé si son demasiado factibles en las sociedades opulentas, sí, opulentas a pesar de las evidentes desigualdades, de hoy en día a nuestro entorno. Los Mesías y los profetas siempre tienen parte de razón a pesar de que sus visiones seas apocalípticas. Pueden anunciar cambios, pueden ser seguidos por grupos incluso numerosos, generan muchos fuegos de paja que a veces dejan rescoldos pero a veces sólo son humo. A veces, pero, también levantan incendios pavorosos.

Atención, no nos alarmemos más de la cuenta.


2 de junio. El día de la abdicación del Rey Juan Carlos.

07 enero, 2014

Delirio.


Delirio: “Acción y efecto de delirar. Desorden o perturbación de la razón. Despropósito, disparate.” (del Diccionario Casares)
 
Evidentemente, los nacionalistas están en una situación delirante, que en lugar de aplacarse va en aumento. Se han creído tanto, o se tienen que creer, sus propuestas, la virtualidad de la posibilidad de sus propuestas, que corren desbocados hacia no se sabe dónde, probablemente hacia el batacazo. Después de la pregunta (preguntas) y la fecha, ahora la ofensiva internacional. Un peldaño más hacia el final de camino de despeñarse.

Ya se ha dicho muchas veces, no se trata de discutir los motivos del proceso. Cómo en todo ejercicio democrático hay razones, o se pueden ver razones, aceptables o rechazables. No se trata tampoco de divisar las previsibles consecuencias del proceso. También aquí, los partidarios y adversarios del mismo pueden decir una cosa y la contraria, es a discutir. Se trata del mismo proceso, de cómo se articula, más allá de la voluntad de hacerlo, para que pueda ser realidad. En este punto parece que la realidad se concretará por la sola fuerza de la voluntad, de la voluntad de hacerla. Un poco ilusorio, ¿verdad? Todo proceso revolucionario, y cambiar la pertenencia a una comunidad es un proceso revolucionario, de cambio, comporta algunas maneras de hacerlo. A la Gandhi, con la violencia pasiva, o a la FNL argelino, con la violencia activa. Con todas las gradaciones que se quieran entre una y otra, pero con acciones de violencia para romper lo que por la sola voluntad no se puede romper.
 
Al final de este año 2014, pienso que sólo habrá lugar, si algunos se lo plantean, para los “cuernos de cabra”. No sé si la ciudadanía está preparada para asumirlo, o si ante esta posibilidad la espuma se desvanecerá rápidamente en medio de una gran sensación de frustración y de fracaso. Durante este año se llevará al Congreso de los Diputados, a las Cortes españolas, una demanda de competencias que con toda seguridad será desestimada. No puede ser de otra manera. No hay a la vista ninguna previsión de una inmolación de los representantes de la colectividad española. Claro, los nacionalistas nunca quieren tener presente que frente a sus razones están las de los otros. Oh, ¡pero las nuestras son las verdaderas! En el otro bando dicen lo mismo. El que tiene más poder, gana. Siempre ha sido así.

¿Los nacionalistas de aquí tienen mucho poder? De momento van pagando las nóminas de final de mes con los créditos que les hacen los nacionalistas de allá. ¿No veis que esto es un delirio?
 
7 de enero.

14 diciembre, 2013

Esta película ya la conocemos.


Conocida la voluntad de unos importantes - por número y responsabilidad- grupos políticos de formular una pregunta (o preguntas) a los ciudadanos/as de Cataluña sobre su futuro y cuándo les gustaría que se hiciera la consulta, en qué fecha exacta, hace falta ahora aclarar cómo se puede vehicular esta voluntad.

En primer lugar hay que decir que no se puede formular como un acuerdo de la voluntad de la Cámara parlamentaría donde que se sientan estos grupos puesto que de hacerlo así acontecería un acto normativo que como tal podría ser impugnado, con toda seguridad por quien tuviera capacidad de hacerlo, ante el Tribunal Constitucional que cómo ha sentenciado otras veces (Ley de consultas vascas, por ejemplo) lo tumbaría.

Cerrada esta vía directa, que parece que nadie propone pero que hay que explicar, la siguiente posibilidad es la de la iniciativa legislativa que el art. 108 del reglamento del Congreso de los Diputados permite en su apartado 3 a las Asambleas de las CC.AA., en este caso al Parlamento de Cataluña, y al art. 127 del mismo reglamento a través de una proposición de Ley que tiene toda una tramitación que empieza por su toma en consideración. Es lo que se hizo con el denominado Plan Ibarretxe con el resultado conocido.

 
Una posibilidad parecida es la que prevé la presentación de una también proposición de ley por diputados del Congreso directamente, establecida en el art. 126 del Reglamento del Congreso. Cualquiera de los correspondientes diputados a Cortes de los grupos políticos proponentes lo puede hacer, con catorce firmas más, o un grupo parlamentario (CiU lo tiene).

Estas dos posibilidades, más allá de que puedan aplazarse más o menos en el tiempo según las prácticas políticas que se apliquen, favoreciendo o atrasando su debate, empieza, como ya se ha dicho, con su toma en consideración. Después de la presentación de lo que se pide, los grupos parlamentarios se posicionan en un debate para ver si se acepta considerarlo o no, y a continuación se vota. Bien, a estas alturas, antes incluso de determinar el proceso que se quiera adoptar, ya sabemos el resultado sea cual sea la vía: Una amplia mayoría del Congreso votará en contra de la petición de considerar que el Estado transfiera a la Generalitat la capacidad de hacer una consulta de lo que se pretende.

Que sea por voluntad del Gobierno del Estado, a través de un proyecto de ley que permita la consulta también está obviamente descartado hoy por hoy. Por lo tanto, cegadas todas las vías, se acaba la primera parte de la película: No hay consulta. Ahora bien, como que esto comporta un cierto tiempo, se ha aprovechado para “fer bullir l’olla” (marear la perdiz). Cuidado, pero, de sí a la olla se le pone o no tapadera: puede evaporarse su contenido o puede estallar.
 
Puede, según como, ser un cierre en falso, o que alguien pretenda que lo sea, y empuje una continuidad proponiendo otros finales. Por ejemplo, que se pretenda volver a la vía inicial de hacer la consulta por un acuerdo del Parlamento de Cataluña. El resultado sería estéril igualmente puesto que acabaría con el previsible final de una sentencia contraria del TC.

¿No hay salida, pues? Salida legal no la hay. Política, siempre. Salidas políticas: La primera, que ya se apunta, es la de una convocatoria electoral que tuviera la pretensión implícita de referéndum. Implícita, que no explícita puesto que no tendría cobertura legal. En este caso, su previsible resultado conllevaría intentar repetir el proceso que se intenta empezar ahora, con más legitimidad quizás, pero abocado al mismo resultado. Vaya, un bucle infructuoso. La segunda salida política sería, antes o después de un nuevo proceso electoral, esto no es necesario, hacer la andadura fuera de la legalidad vigente, con una acción de cariz revolucionaria, (sí, sí, no hay que asustarse por la palabra, se trata de cambiar una situación legal) que llevaría a unas incalculadas (o, ¿ya están calculadas por alguien?) consecuencias: desde el Uruguay, a echar por el balcón la esfinge de la monarquía y a enfrentarse a la fuerza por las calles. Penosa, esta, ¿verdad? La tercera salida, que hoy por hoy sólo se invoca de “boquilla” por todo el mundo es la de sentarse a hablar, armarse de paciencia y tiempo, tejer complicidades, desmontar adversarios, ganar amigos, e intentar encontrar una salida que pueda satisfacer en todo el mundo, cosa que ya se sabe que quiere decir no satisfacer a nadie completamente. Las terceras vías siempre tienen este problema.
Será interesante ver como se mueven los jugadores en este tablero tan complicado. Lo más probable es -como corresponde a los tiempos- que algunos, o prácticamente todos, salgan malparados, y el pueblo decepcionado y desencantado.

Mientras tanto, los medios y los periodistas irán enviando cestas de Navidad a la Plaza de San Jaime, lado norte, en agradecimiento al trabajo que les proporcionan. ¡Mira por dónde!, alguien todavía sacará provecho de todo este enredo.
 
 

13 de diciembre. Santa Lucia. “¡Que Santa Lucia nos conserve la vista!”.

13 noviembre, 2013

Pero, ¿de qué se extrañan?


Hay quién se extraña y escandaliza de loscomportamientos toscos de algunos diputados en su actividad en sede parlamentaria. Los comportamientos inadecuados mientras se producen en el debate interno, entre los electos, se toleran mejor (son cosas de los políticos) que cuando se producen en las comisiones de investigación con los comparecientes externos. Lo que estos días está pasando a la Comisión de investigación del Parlamento de Cataluña del caso de las participaciones preferentes emitidas por las cajas de ahorro es un buen ejemplo de ello. ¿Cómo se atreven algunos diputados a dirigirse a distinguidos “prohombres” de nuestra respetable (?) comunidad financiera en los términos groseros que lo han hecho?

Sí, claro, no es agradable que se pierdan las formas en el debate político y en el ejercicio mismo de la política. Las formas son importantes para la dignificación del ejercicio de la representación popular, al menos en una cierta medida. Pero, ¿no se dan cuenta estos que ahora levantan la voz que todo ello no es nada más que el resultado de la prepotencia de los poderosos y de su carencia de sensibilidad respecto a los humildes? Probablemente los comportamientos altivos hubieran sido más aceptados, o no se les hubiera dado tanta importancia, si el resultado de la actividad de los de arriba hubiera redundado en beneficio del pueblo. Cuando lo que ha pasado es justamente a la inversa, es normal que los afectados por los resultados desastrosos, quizás involuntariamente conseguidos pero irrebatibles, de los que tenían las altas responsabilidades políticas o económicas los cuestionen, los vituperen y los juzguen severamente con palabras y actitudes fuera de tono.

Hay que comprenderlo y asumirlo como inevitable. No se puede pretender en una sociedad abierta que los malos resultados no sean vistos como fechorías si los perjudicados son los de abajo y los causantes se salen de ellos sin responsabilidades ni sufrimientos correlativos.

Había otras soluciones en el caso de la necesaria capitalización de las cajas de ahorro que no pasaban por la propuesta de conversión de los depósitos de ahorradores corrientes y sencillos en participaciones en el capital con el riesgo, como acabó pasando, de que los perdieran. La solución adoptada no hubiera provocado ningún descalabro, como ha pasado ahora, de no haber sido por la crisis financiera que se ha llevado por delante la mitad del sistema bancario español. Pero el riesgo se ha materializado. Podía pasar, sino ya no sería riesgo, seguramente era, podía ser, previsible, y ha pasado. Podía haber habido una capitalización con dinero público, cosa que al final también se ha tenido que producir, pero este era un tema tabú para el establisment político, para el pensamiento dominante, y sobre todo para el establisment financiero, abrir o explorar esta posible vía. Ahora, -que todo se ha ido a pique, con la satisfacción de algunos poderosos que ven su situación incrementada y mejorada y con el sufrimiento de bastantes y el arrinconamiento de muchos más-, ¿porqué, de qué, se tienen que extrañar que haya comportamientos ciudadanos y de representantes políticos que se pueden considerar inadecuados? Todo el mundo cosecha lo que siembra. Si los ricos hacen la guerra a los pobres y los abruman y aplastan, ¿cómo piden aún que éstos mantengan las formas? Pero, ¿no se dan cuenta que su insensibilidad es la que hace hervir la rabia de la indignación popular? ¿La historia no les ha enseñado nada? Pues, si es así, estaremos condenados a repetirla.

 

Pocas placas como esta podrán ponerles a las actuales clases dirigentes, políticas y económicas, en el futuro.

 
13 de noviembre.

12 septiembre, 2013

Una bullanga simpática.


11 de septiembre 2013, 4,58PM, una militante republicana escribe en Twitter: “És un país de "friquis": tots de color groc i fent xerinola als vorals de les carreteres! #ViaCatalana #CatalanWay pic.twitter.com/YqM3ljzQN2” (¡Es un país de “frikis”: todos de amarillo y haciendo jolgorio en las cunetas de las carreteras!)
Sí, de arriba abajo del país un gentío de amarillo llenó ayer las carreteras como era de esperar, sin sorpresas, estaba descontado. La familia entera de fiesta, desde la abuela y la tieta hasta los niños. Grupos juveniles cómo si fueran a la celebración de una gesta futbolera. Los más concienciados con la estelada como capa, enardecidos y convencidos. Nada que ver, pues, con las explosiones de rabia que de tanto en cuando hacen las masas en cualquier sociedad y que hará pronto doscientos años se dieron aquí. Ahora es una llamarada descontrolada, que no controla nadie muy bien, que puede acabar en un incendio pavoroso o en un simple humo de pajas.
 
11 de septiembre 2013, 6,47PM, un veterano conductor local de debates televisivos escribe en Twitter: “És evident que la cadena humana ha estat un èxit arreu del país. La pregunta és: I ara què?” (Es evidente que la cadena humana ha sido un éxito en todas partes del país. La pregunta es: ¿Y ahora qué?)
Sí, ¿y ahora qué? Alguien tiene que moverse para dar respuesta, alguna respuesta, a la inquietud ciudadana manifestada largamente (nunca mejor dicho).
Pronto hará diez años, cuando asumió la Presidencia de la Generalitat,  Pasqual Maragall intentó una vía para mejorar el sempiterno ensamblaje de Cataluña dentro de España. Quizás sólo era una maniobra táctica, pero había una ambición innegable de fondo. Aquel intento, que creo que se tenía que haber medido mucho más especialmente cuando iban cambiando las circunstancias, fue boicoteado por unos de allá (no todos los de allá) y dinamitado por dentro por otros de aquí (no todos los de aquí), con el resultado de todos conocido: el Estatuto del 2005 es ahora un muerto viviente del que nadie habla. Ahora ya estamos en otra fase, en otro momento.
 
11 de septiembre 2013, 6,55*PM, un joven comentarista político escribe en Twitter: “Maragall a la #viacatalana és per mi el símbol més important del dia. pic.twitter.com/vNgsq8XUJM.” (Maragall en la Via catalana es para mi el símbolo más importante del día)
No, es la imagen de la vía, también catalana, que no resultó, que fracasó. Que hicieron fracasar los que ahora mandan aquí y allá. ¿Recordáis?: Artur Mas negociando con Zapatero al margen del Gobierno de la Generalitat; ERC, que estaba en el Gobierno, pidiendo el voto en contra al Referéndum del nuevo Estatuto; el PP encabronando al resto de España y usando toda la artillería que tenía a mano contra el proceso. Ahora, todos estos son los que tienen en la sus manos dar una respuesta a la manifestación ciudadana que ellos, por activa y por pasiva, han contribuido a engordar. Maragall hoy, o ayer, sólo es el símbolo del intento que no llegó a buen puerto porque le echaron a pique la barca.
 
¿Que ahora se busque otra salida? Lógico. ¿Que parece que para mucha gente sólo hay una ? Cierto. ¿Que ésta sea muy difícil e improbable? Innegable, a menos que se vaya, y se vea, con anteojeras de burro.
Expectación. Cuando la olla está hirviendo no se puede mantener la tapadera puesta ya que puede explotar. A ver qué harán los que la tienen en sus manos. Sería un bonito espectáculo mirárselo si no fuera porque los estragos que pueden hacer todos estos insensatos  juntos nos pueden salpicar.

12 de septiembre.

27 agosto, 2013

No nos engañemos.


No fue la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto del 2005 la que abrió la caja de Pandora, o quizás mejor la caja de los truenos, y soltó el genio del independentismo. Esto es el que nos quieren hacer creer: la sociedad catalana harta de desprecios dice: ¡Basta!, ¡nos vamos!
Esto viene de antes. De cuando la burguesía catalana, arrastrando algunos monaguillos, convoca en el IESE la reivindicacióndel aeropuerto del Prat. ¿Recuerdan? Estaban todos en la escuela de “manganement” más reconocida internacionalmente. Las empresas de aquí, los empresarios, querían también sacar tajada, mojar más, del crecimiento económico, entonces en su punto álgido y poco tiempo después fundido. Recuerden también las reivindicaciones del Fomento del Trabajo, Manolo Melián se ha hartado de explicarlo. El trato que recibíamos era intolerable. Nos estaban escatimando los recursos en las infraestructuras que el Capital, sí no lo escondamos, el Capital, necesitaba o quería para no quedar mal posicionado frente sus posibles competidores. ¡¡Era una lucha entre ellos!! Y, como otras veces, siempre hay carne de cañón dispuesta a sacrificarse en esta lucha. Lucha por el “país”. Ahora, con el genio fuera de la lámpara no sé si no se arrepienten de ello.
Lo que ha hecho mella no son los elementos simbólicos, importantes algunos, pero no sé si tan mayoritarios. Lo que ha hecho mella son los elementos pecuniarios y más en momentos de crisis. “España nos roba” y si tuviéramos todo el que nos cogen y lo administráramos nosotros viviríamos sin ningún tipo de estrechez.
La relación coste/beneficio de la operación: ¿Para quién serán los costes de una hipotética separación y para quien los beneficios? Hay quienes ya se frotan las manos, mientras otros ya empiezan a pensar en llevarse las manos a la cabeza.
La historia, en estos tipos de conflictos, nos da lecciones. ¡Qué páginas más antiguas y más cutres estamos pretendiendo escribir!

16 de agosto.

05 agosto, 2013

Carta para Quim.


Te veo todavía en el candelero. Hace mucho que estás en él y parece que no tienes ganas de bajarte. Ahora, que después de muchos años –más de media vida- no tienes cargo público, leo que te has apuntado a presidir una mesa para el derecho a decidir en tu ciudad.
Ya debes intuir, yo nunca he sido nacionalista, lo sabes, mi incomodidad con las perspectivas políticas que tenemos aquí y mi perplejidad ante actitudes sobre este tema de gente como tú. Supongo que tú debes pensar: “... y viceversa”. Pero, déjame decirte en confianza:
¿Qué es este “derecho a decidir”? ¿No estamos en una sociedad democrática en que hay libertad? ¿No es posible, hoy en día, manifestarse abiertamente a favor de cualquier “ismo” por extravagante que sea? Por lo tanto, si hay gente que libremente quieren manifestarse por la separación del pedazo nordeste de la Piel de toro para hacerse una bolsa propia, ¿qué impedimento hay?
-“Mira, Manel, el problema es saber cuántos son los que piensan así, dándoles la palabra”
-“Pero, Quim, esto tiene fácil solución, sin necesidad de recurrir a procedimientos complicados. Para eso están las opciones políticas que pueden explicitarlo en las múltiples oportunidades que hay para hacerlo. Por cierto, bien pronto, el año que viene, habrá una.”
-“Bien, es que se trata, además, de mostrar el grueso incontestable de esta fuerza”
-“¿No ha sido ya bastante explicitada en el Parlamento de Cataluña?”
Mira, Quim, no nos engañemos. Los que quieren el derecho a decidir quieren decidir separarse. Es evidente, a los otros no les hace ninguna falta. Esta aspiración es tan legítima en una democracia como la contraria o cualquiera. Entonces, el problema es otro. Decididos a proponer mayoritariamente lo que quieren (sin necesidad de ejercitar ningún “derecho” especial, sólo los democráticos), hay que explicar qué se tiene que hacer para conseguirlo, cómo se logra el deseo (supongo sin esconder la posibilidad –o necesidad- de la vía insurreccional, ¿verdad? Sí, el Kalachnicov que tenemos colgado detrás la puerta de casa).
Pero, mira Quim, lo que me preocupa más no es tanto decidir qué se quiere hacer (seguramente separarse) y cómo se puede hacer esto que se quiere hacer (de una forma dialogada. Cuidado, pero, que para dialogar tienen que ser dos los que lo quieran), sino qué se pretende hacer después ya en la hipótesis de una nueva situación. Ya sabes que no me creo aquello de que entonces se atarán los perros con longanizas y por lo tanto se podrá hacer feliz a todo el mundo. Hará falta, como siempre, elegir las prioridades a las que enfrentase. ¿Crees sinceramente que todo el mundo que quiere decidir, e irse, tiene las mismas prioridades?
Escucha, con muchos de éstos yo no iría ni a la esquina más cercana por múltiples y razonables razones (y creo que tú tampoco). Entonces, ¿Por qué seguirles el juego? ¿Por qué no dejamos que todo el mundo enseñe abiertamente sus cartas, todas sus cartas?
Nada, Quim, yo ya sólo soy un observador. Ya hace tiempo que no estoy en el candelero y tampoco tengo ganas de volver a él, sólo te quiero transmitir mis ingenuas reflexiones de antiguo colega, compañero, y quizás amigo.
Que tengas un buen verano. El acierto y la suerte, para todos.
                                                                                                            
5 de agosto.
 

01 agosto, 2013

Impunidad.


La foto, quién lo acompaña también, es expresiva. “Esto es así, ¿Qué queréis?”
 
(foto El País)

Contra ataca con una formalidad: Hacedme una censura. Obvio, pero inviable, como es bien sabido. Por lo tanto,... impotencia e impunidad.
Su fuerza, o lo que le aguanta, es un formulismo. Si las instituciones democráticas se han de aguantar sólo con formulismos mal vamos, puesto que estos pueden vaciarlas de contenido, la historia nos lo ha enseñado muchas veces.
El otro dice que fue engañado, que se confió en quien no debía. ¡Hombre, después de todo lo que estamos viendo, no joda! Todos sabemos cómo van estas cosas. Le aplauden los suyos hasta con las orejas. Normal, son los que se han beneficiado de todo esto. Si no, ¿de qué estarían ellos y ellas dónde están? Tiene que haber alguien que haciendo el trabajo sucio facilite la marcha de las cosas, y esto tiene sus compensaciones, implícitas o explícitas.
 
 
(el gran Forges en El País)
 
 
También su fuerza viene de otro formulismo. Hace falta estabilidad y la mayoría absoluta que tiene el grupo la da. No se puede hacer nada. Por lo tanto,... impotencia e impunidad.

 
Las instituciones debilitadas, más debilitadas todavía. La credibilidad por los suelos, más abajo todavía. Será duro de soportar todo esto. Cerremos la puerta, hace calor. Vamos a tomar el fresco allá donde sea posible.


1 de agosto.



 

29 julio, 2013

La fuerza de una ilusión.


-“Mira, una pintada nueva.”
En la esquina del solar por edificar en medio de la ciudad ha aparecido hace unos días una pintada en la valla con una gran “estelada” (debe de hacer 2m.x 2m.) con la inscripción Vía catalana 2013 (no sé si es la firma de la pintada o la indicación del lugar). No mucho más lejos, en unos bajos de la misma calle, en el espacio que fue de una tienda cerrada ya hace tiempo, se ha instalado un grupo de los Maulets (estos ahora tocan “pasta” institucional, sus mayores tienen representación parlamentaria) abriendo un Casal. En la fachada de unos céntricos almacenes acaban de colgar una gran “estelada” de tela que ocupa casi las cuatro plantas del edificio. Supongo que los “botiguers” creen que ya no hay que tener la prudencia que les caracterizaba de mostrarse reservados en opiniones políticas. Quizás al contrario, creen que esta manifestación les beneficia. En el mercadillo semanal, los continuadores del mig amic ofrecen todo tipo de piezas estampadas con la “estelada”, y los chinos sedentarios que van ocupando tiendas por todas partes también lo hacen, incluso pantuflas para bajar de la cama. Cada sábado y vigilia de fecha señalada son varios los tenderetes que en el núcleo  comercial se instalan  haciendo propaganda y proselitismo de las posiciones independentistas. Y los cachorros convergentes, las JNC, no se están de repartir en el inicio de la Fiesta Mayor una hoja doble Din A3 (o es A4, tanto da) con el inefable “estelada” por un lado y la demanda de que quieren vivir en un país que irá mejor con la independencia (ya se sabe, la culpa de que todo nos vaya mal es de España).
Todas estas acciones, que sólo son una muestra de las muchas que hay en todo el país, cierto que en algunos lugares más que en otros, son la expresión de una ilusión, la de que ya de una vez por todas hay que ir por el camino de la separación, que es posible y que se puede conseguir. Vaya, que ya se está a punto de conseguir. Que son muchos los que lo quieren. Son la expresión de la fuerza de esta ilusión. Hay que tenerlo en cuenta, que nadie la menosprecie.
Ninguna otra idea o fuerza política hace o puede hacer lo mismo en estos momentos, vender una ilusión. Los partidos y movimientos establecidos, tanto de derechas como de izquierdas, porque están entrampados por la situación actual, no tienen propuestas para salir de ella  y han perdido toda credibilidad. Pocos, más allá de sus cargos orgánicos o institucionales, dan la cara por ellos. Los radicales son marginales, no tienen enganche en la ciudadanía. En cambio, no es difícil animar desde la juventud (curioso el voto a los 16 años ahora) a las generaciones maduras, pasando por todo tipo de capas medias y medias bajas, con la idea de que solos nos irá mejor, que los “otros” son un lastre. Hay que decir que la actuación de los establecidos les facilita el trabajo puesto que son incapaces de presentar, o de poder presentar, ningún tipo de alternativa. Al contrario, cada día se enfangan un poco más. Para redondearlo, la racionalidad no es la herramienta más eficaz frente a las ilusiones.
Así vamos haciendo camino. Será el verano de las fiestas mayores “independents”, hacia el Once de septiembre, donde volveremos a sacar la gente a la calle para que se vea la fuerza que tiene esta ilusión, este deseo. Haremos una cadena humana desde Salses a Guardamar (¡Ay no!, de Port Bou a La Sènia). Continuaremos  todo un año, hasta el Once de septiembre mágico del 2014, hacia la consulta, ya no se sabe bien si por el derecho a decidir o por la independencia directamente. Será una espiral cada vez más cerrada y más vertiginosa. Los medios “nostrats” (propios y patrióticos), públicos y privados (aunque algunos engordados también con dinero público) echarán cada día más leña al fuego.
Hasta el final. ¿Qué final? ¿El final de qué? Ah, amigos y amigas, ya lo veremos
 
Cómo explicaba Ramoneda ayer, si no se acepta el diálogo y el pacto sólo quedarán dos escenarios posibles: la frustración y la confrontación. Dos fracasos, dice. Pero el diálogo y el pacto requiere dos cosas: interlocutores que quieran hablar y voluntad de renunciar a algo por ambas parte. Parece que estas dos condiciones hoy por hoy no se ven por ningún lado. Entonces sólo queda la frustración, puesto que la confrontación es una cuestión de fuerza y cada parte tiene la que tiene.
“Puix que parla català ... vejam què diu” deia en Joan Fuster.
 
 
 
26 de julio.